¿Por qué los trasteros son un objetivo fácil?
Porque se protegen poco. La puerta suele ser ligera y la cerradura, sencilla; están en zonas comunes con poco paso y a menudo nadie se da cuenta del robo hasta días después. Y quien entra sabe que dentro suele haber bicicletas, herramientas o electrodomésticos.
¿Qué puerta y qué cerradura conviene?
Lo primero es mejorar la puerta: una puerta resistente es la base. Sobre ella, una cerradura de doble anclaje, que cierra contra el suelo y el techo, impide abrirla haciendo palanca, que es la técnica más habitual en trasteros.
Una puerta buena con una cerradura mala, o al revés, se queda a medias: tienen que ir juntas. Si quieres cambiar la cerradura, lo contamos en cambio de cerraduras y bombines.
¿Qué más se puede hacer?
- Anclajes, cadenas y candados para bicicletas y objetos grandes, fijados a la pared o al suelo.
- Un armario con llave o una pequeña caja fuerte para lo de más valor.
- Una alarma conectada a una central receptora, que recibe el aviso y avisa a la policía, o una cámara, que además disuade.
¿Ayuda la discreción?
Mucho. Cuanta menos gente sepa qué guardas en el trastero, menos interés despierta. Evita sacar o meter cosas de valor a la vista de cualquiera y no dejes la puerta abierta mientras subes y bajas.